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Cómo hacer un moodboard para un comercial o videoclip

22 de octubre de 2026 · 6 min de lectura

Un estudio con luz de ventana, una mesa llena de fotos impresas y referencias pegadas en la pared.

Casi todos los proyectos audiovisuales empiezan con un moodboard. Y casi todos los moodboards tienen el mismo problema: son una colección de imágenes lindas que no deciden nada. El director de fotografía mira uno, la directora de arte mira otro, el cliente se enamora de una foto que nadie pensaba usar, y en el rodaje cada uno tiene en la cabeza una película distinta.

Esta guía es para directores, productoras y creativos que quieren armar moodboards que sirvan para producir, no solo para inspirarse.

Moodboard de inspiración y moodboard de producción

Conviene separar dos cosas que solemos mezclar:

  • El moodboard de inspiración es tuyo. Es amplio, desordenado, lleno de cosas que te gustan aunque no sepas todavía por qué. Sirve para pensar.
  • El moodboard de producción es para otros. Es corto, ordenado y cada imagen está ahí por una razón. Sirve para que un equipo entero tome las mismas decisiones.

El error más común es mandar el primero cuando se necesita el segundo. Lo que sigue es cómo pasar de uno al otro.

Paso 1: la dirección en una frase

Antes de buscar una sola imagen, escribe en una frase qué tiene que sentirse. Por ejemplo:

  • "Un videoclip que se ve como una foto familiar de los años noventa encontrada en un cajón."
  • "Un comercial de autos de noche, frío y silencioso, donde la ciudad parece vacía."

Esa frase es el filtro. Cada imagen que entra al moodboard tiene que acercarte a ella. Si una imagen es preciosa pero no tiene nada que ver con la frase, va a tu carpeta personal, no al moodboard.

Paso 2: separar por decisiones

Un moodboard de producción no se organiza por "imágenes que me gustan", sino por las decisiones que cada departamento tiene que tomar. Las secciones más útiles suelen ser:

  • Luz: dura o suave, de qué dirección, a qué hora del día, cuánto contraste.
  • Color: la paleta general, la temperatura, qué tan saturado.
  • Cámara y encuadre: planos abiertos o cerrados, cámara fija o en movimiento, lentes, formato.
  • Casting: quiénes son las personas, cómo se ven, cómo se mueven.
  • Vestuario y maquillaje.
  • Locación y dirección de arte: espacios, texturas, objetos.
  • Ritmo: si es un videoclip o una pieza con mucho movimiento, referencias de montaje o de coreografía.

No todos los proyectos necesitan todas las secciones. Un comercial de producto en estudio quizás solo necesita luz, color y arte.

Paso 3: juntar sin miedo

Ahora sí, a buscar. En esta etapa conviene juntar de más: treinta, cuarenta o sesenta imágenes, sin cortar todavía. Algunas fuentes que suelen dar mejores resultados que buscar "cinematic" en Pinterest:

  • Comerciales, videoclips y películas publicados. Tienen la ventaja de que se lograron con un equipo real y un presupuesto real. Si sabes quién los dirigió y quién los fotografió, mejor: puedes ir a ver el resto de su trabajo.
  • Fotografía de autor. Muchas de las referencias de luz y color más interesantes vienen de fotógrafos, no de cine.
  • Pintura, diseño, arquitectura. Para paleta y composición son una fuente enorme y mucho menos gastada.
  • Tus propias fotos de scouting. Nada le explica mejor una locación al equipo que la locación misma.

Guarda siempre de dónde salió cada imagen. Te va a servir para dar crédito, para volver a la fuente y para no usar sin querer un comercial de la competencia.

Paso 4: cortar

Esta es la parte que hace la diferencia. Recorre cada sección y, para cada imagen, pregúntate: ¿qué decisión respalda esta imagen? Si no puedes responderlo en una línea, sale.

Algunas reglas que ayudan:

  • Si dos imágenes dicen lo mismo, deja la mejor.
  • Si una imagen dice cosas contradictorias (la luz que quieres, pero un vestuario opuesto al que buscas), recórtala o acompáñala de una nota que diga qué tomas de ella.
  • Si una imagen es imposible para el presupuesto, sácala o cámbiala por una alcanzable. Las referencias crean expectativas.
  • Evita que todo venga de la misma película. Si diez de las veinte imágenes son del mismo film, no estás proponiendo un look, estás citando.

Como referencia práctica, un moodboard de producción suele quedar entre diez y veinticinco imágenes en total, repartidas entre las secciones. Más que eso y la gente deja de mirarlas con atención.

Paso 5: ordenar y anotar

Ordena las secciones de lo general a lo particular: primero la frase y dos o tres imágenes que resumen el tono, después luz y color, después cámara, después casting, vestuario y arte.

Al lado de cada grupo, escribe una nota corta. No hace falta más que una o dos líneas:

  • "Luz: siempre motivada por una fuente que se ve en cuadro (lámparas, ventanas, pantallas)."
  • "Color: verdes y azules apagados, la única nota cálida es la ropa de ella."

Esas notas son las que convierten un collage en un documento de producción. Sin ellas, cada persona va a leer en las imágenes algo distinto.

Paso 6: compartirlo con el equipo

Un moodboard de producción se lee por departamento. El director de fotografía va directo a luz y cámara, vestuario va a su sección, arte a la suya. Por eso conviene:

  • Compartir un solo documento, no carpetas sueltas ni capturas por chat.
  • Dejar que cada departamento comente sobre las imágenes de su sección, con propuestas y dudas.
  • Mantenerlo vivo: si algo cambia en la preproducción (una locación, una decisión de casting), se actualiza el moodboard y no un mensaje que nadie va a encontrar después.

Si es un videoclip

Los videoclips tienen algunas particularidades:

  • La identidad del artista manda. Antes de proponer un look, mira cómo se ha visto antes y qué quiere su equipo para esta etapa. Un buen moodboard de videoclip suele tener una sección de referencias del propio artista.
  • Performance y narrativa se mueven distinto. Si el clip mezcla las dos cosas, separa sus referencias: lo que se ve cuando canta puede tener un look muy distinto a la historia.
  • El ritmo pesa más que en un comercial. Referencias de montaje, coreografía o movimiento de cámara pueden ser más útiles que cualquier foto fija.

Los errores más comunes

  1. Un moodboard sin frase. Sin dirección escrita, las imágenes no tienen contra qué medirse.
  2. Mezclar tonos opuestos por miedo a elegir.
  3. Referencias imposibles para el presupuesto o el plazo.
  4. Imágenes generadas con IA que nadie sabe cómo lograr. Pueden servir para explorar, pero en un moodboard de producción conviene que la referencia se pueda alcanzar con cámara, luz y arte.
  5. Cero notas. El equipo adivina qué quisiste decir.
  6. Mandarlo como un PDF que nadie actualiza.

Cómo lo hacemos en Draftt

Draftt nació justamente para este trabajo. Buscamos referencias en el catálogo de Draftt, que reúne frames de comerciales, videoclips y películas con sus créditos completos (dirección, fotografía, productora), y se puede buscar por texto, por color o por imágenes parecidas a otra. Las arrastramos a un board, las agrupamos por sección, dejamos notas al lado y compartimos el board con el equipo y con el cliente.

Cuando el moodboard pasa a ser parte de un tratamiento, lo llevamos a una presentación. Si estás en esa etapa, te puede servir nuestra guía sobre cómo escribir un tratamiento de director y la de cómo presentar referencias a un cliente.